Nos llega este correo de una suscriptora:
Deberíais hacer un curso para hipocondriacos, creo que podríais ayudarnos un montón con los síntomas psicosomáticos.
Contesto con un ejemplo. Sujeto de estudio: yo misma.
Desde hace unos días, me duele la tripa.
Ahora nada. Hace unos días, mucho.
Como soy humana, pasé por todas las fases: Habré comido algo en mal estado? Será un virus? Cáncer de estómago? Embarazo? Quintillizos?
Luego ya entró la lógica biológica, que la tengo entrenada, a decirme:amosaver.
Amosaver qué informaciones tengo pululando.
Primero:
Las redes sociales ya no te muestran la gente que sigues, te muestran recomendaciones de gente nueva.
Ve tus gustos y te muestra más de eso.
La cosa es que no sé qué se habrá pensado Twitter, pero desde hace días me muestra a gente hablando de suplementos, de gluten y alimentos “inflamatorios”.
Será porque me he comprado una airfryer.
Pero brutal eh, me salen un montón de tweets así. No pongo ejemplos porque esto es como un virus.
Como consecuencia, SIN QUERER, llevo unos días comiendo menos de esto y aquello.
Y como consecuencia de toda esta información y conductas que he incorporado sin darme cuenta, PAM, dolor de tripa.
Bueno, eso o quintillizos.
Lo razoné, me di cuenta de dónde estaban las cosquillas, y se me pasó el dolor.
Vale.
Ayer tuvimos comida familiar.
Y mi pareja, que también tiene una newsletter que alimentar, quería material. Así que preguntó en abierto:
-¿Qué opináis de los suplementos y de los alimentos inflamatorios?
Hala, toma temazo.
Es peor que preguntar sobre política en una cena de navidad.
Familiar Nº1: Yo tomo los suplementos A y B. Y ya no como C, que es malísimo, el demonio.
Familiar Nº2: Yo tomo D y E. Y buf, desde que me he quitado de la dieta la comida F, me encuentro muchísimo mejor.
Tócate los cojones Mariloles.
Vale, te he contado que llevaba días sin dolor.
Pues después de esta comida y conversación de ayer, hoy me he despertado y PUM, más dolor de tripa que todos los días anteriores juntos.
Ha sido como aquella vez que tomé 2 litros de agua no potable en Brasil. Te puedes imaginar los detalles.
¿Soy una hipocondríaca?
Pues no lo sé, pero no importa, porque no tiene nada que ver con esto.
¿Somatizo?
Somatizar es una palabra muy bonita que usan los profesionales que no saben biología. Es como los que dicen “te ha sugestionado” o “es por estrés”. Es hablar por hablar. Hay que currárselo más.
Si tienes síntomas persistentes, mucha gente piensa que eres hipocondríaco. Y que exageras y vives con tanto miedo que claro, al final somatizas.
Es una forma más de echarte la culpa a ti.
Y si tienes síntomas, NO ES CULPA TUYA.
Es culpa de la información que está operando. La que se ha colado sin que te des cuenta. Tú funcionas perfectamente.
Por eso aquí no sirven las terapias, ni los tratamientos, ni los métodos.
Aquí sirve tener un sistema. Estar tan empapado en él que no pueda entrar nada. Tener herramientas a mano.
Yo me he tomado lo de la tripa a risa y ya está, ya he vuelto a mi ser. Le he encontrado las cosquillas. A otra cosa.
Otro camino (el más común) habría sido:
- Uf, pues me duele la tripa y justo estoy leyendo que comer A, B o C es malísimo.
- Voy a dejar de comerlos.
- Y voy a leer más sobre ello, que es muy interesante, y así estaré más sana.
- Anda! Qué de información útil! Resulta que claro, estaba haciendo X e Y, y estaba comiendo H, y no estaba saludando al sol nada más levantarme y claro, normal que me doliera la tripa. Ya nada podrá conmigo, voy a tener una salud a prueba de bombas!
¿Ves el peligro?
¿O te has enfadado muchísimo leyéndome?
Solo hay esas dos opciones.
O este mail te ha servido para enmarcar o te has cabreado muchísimo.
Lo primero es más útil para no tener síntomas.
Lo segundo, bueno… ahí te atasques.
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