María se ha apuntado a cursos de movimiento. Varios a la vez.
¿María? ¿Pero no es la de GoiGroup que ya sabe de movimiento?
Por eso sabe, porque es nuestra guindillita.
Ha tenido las primeras sesiones de los cursos, son online.
Siempre empiezan preguntándole cuál es su objetivo.
Y claro… su objetivo es jugar.
Explorar.
Esto sorprende.
La cara les hace catacrack y se les desconfigura el wifi.
No les encaja, no les cuadra.
Cómo que jugar. A esta chica qué LA pasa.
Los instructores esperan objetivos de…
“quiero ganar fuerza en los brazos”
“quiero hacer el pino”
“quiero ponerme tocho”
“necesito operación bikini / bañador fardapacket”
Lo curioso:
Después de hablar un rato ya dicen lo común entre los mortales:
“bueno, pues nada, queremos por encima de todo que disfrutes y te lo pases bien, ¡nos vemos pronto!”
O sea…
Al plantearlo de frente, choca.
Pero a la vez está implícito en el programa. Jijiji.
María sabe que irá consiguiendo más fuerza, más movilidad. Que vencerá miedos.
Pero lo que quiere es jugar y pasarlo bien.
¿Y por qué te cuento la vida de María?
Porque con el proceso de desaprendizaje del dolor y otros síntomas es igual.
Igual.
Estamos instruidos en objetivos:
- Quitar el dolor.
- Aliviar la migraña.
- Que desaparezca el acúfeno.
- Caminar por la calle sin vértigos ni mareo.
Y al final estamos tan enfocados en eso que no vemos el proceso.
Pero el proceso es lo que importa y es lo que nos sacará de ahí.
Va sucediendo de manera natural, pero cuando no estamos con el foco en el objetivo.
Estar enfocado en el objetivo es, de hecho, un problemón.
Y eso no es fácil de orientar. Nosotros te orientamos y guiamos en el proceso: