No sé si te tocó hacer el típico herbario en el cole: recolectar hojas de árboles distintos, colocarlas con primor entre páginas de libros, con peso, hasta que se sequen.
Y luego pegarlas en un cuaderno con sus nombres debajo.
A mi madre, gran aficionada a los seres vivos de color verde, siempre le hizo ilusión que hiciera el herbario.
Que llegase ese día. Lo que sentiría una madre normal cuando su hija se casa.
Y llegó el día:
– Amá, me han pedido hacer un herbario.
– Vale, Inés. He nacido para esto.
Vivíamos en medio del monte y en el jardín teníamos las plantas más raras del mundo.
Una variedad incalculable de especies, aunque para mí todo eran “plantas estándar”.
Estuvimos recolectando con primor y clasificando todo.
Llegó el día de llevar el herbario a clase, el mejor herbario que iba a tener ese cole en toda su historia y, por supuesto, se me olvidó en casa.
Así que en el recreo cogí unas hojas pochas del suelo, las puse entre los libros de lengua y el tocho de euskera y recé para que estuvieran medianamente planas para última hora.
No lo conseguí, seguían pochas, y la profe me miró con cara de: vaya, Inés, qué mielda me has hecho.
En fin, árboles y plantas. Es lo único en lo que mi madre se esforzó activamente que aprendiera. Y por supuesto, jamás me lo aprendí.
Aún a día de hoy me dice:
– Venga, ¿qué especie es esta?
– Una planta.
Los niños (y todos, pero sobre todo los niños) aprenden justo lo que NO les enseñamos.
Nos imitan sin que seamos conscientes. Aprenden sobre todo de ahí, de la imitación. Aplicando razonamiento y lógica aplastante, pero imitando.
Por eso no me vale lo de “pues yo no sabía lo que era una migraña y aún así tengo”.
“Pues yo no conozco a nadie con vértigos y aún así yo tengo”.
No tiene sentido, las cosas no se aprenden así.
Las aprendes sin querer. Las aprendiste sin querer. Las aprendimos sin querer.
Los síntomas (injustificados) se aprenden. Y esto es una gran noticia, porque se pueden desaprender.
En parte, por imitación. Por eso vienen bien estos correos, porque irás absorbiendo cosas sin querer.
Así irás desaprendiendo.
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